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Hadas, dragones y efectos especiales, a la argentina

Ciruelo es el más destacado artista gráfico e ilustrador argentino en temas de arte fantástico. Sus obras, pobladas de seres imaginarios, héroes míticos y, sobre todo, dragones, son admiradas, cotizadas y elogiadas en todo el mundo. Vive en Barcelona.
Liliana Bodoc se convirtió en una de las más exitosas escritoras argentinas desde que publicó La saga de los confines, de gran repercusión entre adolescentes y jóvenes que la recibieron como una suerte de equivalente local de El señor de los anillos. Gracias a ella comenzó a ser reconocida como la creadora de la épica fantástica latinoamericana. Vive en Mendoza.
Pablo Helman lleva décadas en Hollywood, reconocido como un notable especialista en efectos visuales en grandes superproducciones, junto a George Lucas y Steven Spielberg. Vive en Los Ángeles.
Las distancias que los separan no son obstáculo para que los tres aparezcan comprometidos en un proyecto cinematográfico que acaba de comenzar su largo camino. A partir de la obra más compleja y ambiciosa de la carrera de Ciruelo (la novela gráfica “Hadas y dragones”), Bodoc escribirá el guión de una película que dirigirá Helman, cuyo título será El gran libro del dragón. Si los planes originales siguen su curso, el rodaje podría realizarse el año próximo y su estreno se produciría en 2016.
“Esto es un milagro. Sentirme parte de un proyecto tan grande, mágico y serio al mismo tiempo, me llena de infinita alegría”, cuenta Bodoc, que se reencontró anteayer para la charla con Ciruelo y con los productores Alex Kahanoff y Fernando Sirianni en la abarrotada Feria del Libro, donde el ilustrador tuvo su propio stand.
El proyecto fue concebido por Kahanoff, amigo de la infancia de Ciruelo. Luego se sumó Sirianni y, en la búsqueda de un guionista, los dos llegaron a Bodoc a partir de una entrevista de la escritora con LA NACION. “Cuando le comentamos a Ciruelo que Liliana nos parecía perfecta para este proyecto nos dijo: «Hace tiempo que somos amigos». Todo cerraba a la perfección”, dijo Kahanoff.

DRAGONES LATINOAMERICANOS

A partir de un trabajo que Bodoc califica de “mestizo”, al unir su prosa con la que surge de la novela gráfica de Ciruelo, la escritora comenzó en diciembre último a trabajar en el primer bosquejo de lo que será el guión cinematográfico de El gran libro del dragón. “La historia cuenta la llegada de los dragones a una América originaria, mítica e histórica. Es un relato épico con un héroe que hace su camino y la lucha entre el bien y el mal”, explica Bodoc, que inicia su nuevo viaje literario con estas palabras: “Hubo un tiempo conocido como la Edad de los dos Hermanos, cuando humanos y dragones convivían en paz, cuando sumaban sus conocimientos para mantener en armonía el mundo conocido. Pero una dinastía, ávida de poder, dio inicio a los siglos oscuros”.
El relato transcurre en la aldea de un pueblo originario del continente, los ochila, con montañas y bosques de reminiscencias míticas. Nulán (el joven héroe), Beliria (la heroína), Antón (el alquimista), Joria (el villano) y Gema (la dragona) son sus personajes centrales.
“Tomo mucho de mi historia en los mitos y las leyendas latinoamericanas, con referencias a los mayas, a los aztecas y hasta a los mapuches. Siempre quise llegar a este momento: la unión entre imágenes fantásticas con culturas precolombinas, para compensar desde esta mirada todo el predominio anglosajón en esta materia”, explica Ciruelo, que se entusiasma con la llegada al cine de sus personajes fantásticos, que viene dibujando desde hace 30 años con reconocimiento mundial. “Es que el cine es un arte superior: incluye imágenes, textos, música, movimiento”, agrega.
El plan de las productoras Nomad y Zioc es terminar la primera versión del guión en unos 60 días y de allí en más poner en marcha la primera etapa del ambicioso proyecto: armar la novela gráfica de El gran libro del dragón y lanzar el proyecto cinematográfico.
“La idea es crear una matriz de producción, sumar productoras locales e internacionales y rodar en inglés y con elenco internacional, mezclando acción en vivo con efectos generados por computadora. Creemos que este proyecto no tiene antecedentes en América latina y así como Juan José Campanella abrió las puertas de una nueva etapa para hacer cine de animación en la Argentina con Metegol, nosotros esperamos hacer lo propio con esta base artística en términos de arte fantástico que creemos insuperable”, dice Sirianni, responsable de la empresa de efectos visuales Nomad VFX, entre cuyos aportes al cine se destaca la transformación física de Guillermo Francella en Corazón de León.

Por Marcelo Stiletano | LA NACION



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