El sindicalismo opositor se movilizará este miércoles a Plaza de Mayo para reclamar por la inseguridad. No habrá discursos de dirigentes y se intentará reducir al mínimo la portación de banderas gremiales. El palco frente a la Casa Rosada estará copado por chicos

Los líderes de las CGT opositoras, Hugo Moyano yLuis Barrionuevopreparan una protesta “light” para el próximo miércoles que poco tendrá que ver con la liturgia de las movilizaciones obreras.Será una marcha a Plaza de Mayo sin paro, con un acto central pero no habrá discursos de los dirigentes sino que en el escenario habrá niños e intentarán reducir al mínimo la portación de banderas gremiales.

Además, el reclamo principal que van a trasladarle a la Casa Rosada no será por la caída del salario real ante la inflación, ni por el Impuesto a las Ganancias que impacta en los sueldos de los trabajadores, tampoco exigirán por los fondos de las obras sociales, ni las asignaciones familiares. El reclamo será por la inseguridad.

La protesta, montada por el camionero Moyano y el gastronómico Barrionuevo, apuntará a capitalizar el impacto del paro nacional del 10 de abril pasado, con la colaboración de gremios del transporte en teoría asociados a la central oficialista.

Según el diario Ambito, Moyano debió insistir para que la medida fuese una marcha orientada al rubro inseguridad, como querían Roberto Fernández (colectiveros, UTA) y Omar Maturano (La Fraternidad), y no un nuevo paro por 36 o 48 horas, como reclamaban Barrionuevo y el líder de la CTA disidente, Pablo Micheli.

De hecho, Micheli se declaró apartado de esta movilización y la semana pasada montó una propia, disgustado por no haber sido consultado por los líderes de la CGT.

Hasta Abel Frutos, jefe del gremio de los panaderos y secretario gremial de la central de Moyano, le confesó a este diario que hubiese preferido “la contundencia” de una huelga de 36 horas. El propio Frutos confirmó que el acto, que se hará a partir de las 15 sobre un escenario montado delante de la pirámide de Mayo y a espaldas de la Casa Rosada, no contará con dirigentes sindicales sobre el palco.

“Habrá entre 80 y 100 chicos, hijos de afiliados de gremios, con remeras que tendrán las consignas en demanda de más seguridad, contra la inflación y por un aumento a sus abuelos jubilados”, amplió. Los sindicalistas estarán en un corralito debajo del escenario.

Los organizadores pidieron a los gremios participantes reducir al mínimo la portación de banderas. Esa condición gandhiana recordó las primeras marchas de Juan Carlos Blumberg, en 2004, para reclamar medidas de seguridad luego del secuestro y asesinato de su hijo, Axel. En aquellas oportunidades pedía asistir sin banderas políticas.

Este lunes a las 15, las dos CGT convocantes reunirán a sus consejos directivos para ultimar detalles de la movilización. Por lo pronto, acordaron un documento que leerán locutores durante el acto: “La falta de seguridad ha dejado de ser un problema del oficialismo o de la oposición. Si no damos los pasos para garantizar la seguridad alimentaria, la del trabajo, la de la educación y la vivienda, y se combate la pobreza, seguirá afectando a los millones de argentinos que conviven dentro de ella”, señala el texto, bajo el título “El desánimo de los argentinos”.

El documento arranca con una crítica al Gobierno por el “ajuste interno, devaluando” de enero pasado, y advierte sobre un avance de la desocupación, el cierre de fábricas, la “disminución de turnos laborales” y el “despido de miles de trabajadores”.



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