El obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, presidió la misa del Jueves Santo, en la que se conmemora la Cena del Señor y el lavatorio de los pies, en la Unidad Penitenciaria n° 44 de Batán, y lo hizo en el pabellón de máxima seguridad.

Como es tradición, el pastor, en esta celebración, repitió con los internos, el gesto que Jesús realizó con sus discípulos, el lavado de los pies. Fueron 21 los que quisieron ser partícipes de este gesto de amor y servicio. Estuvieron presentes también miembros de la Pastoral Carcelaria y algunos empleados del penal.

“Vine a esta unidad, con gusto, para celebrar la cena del Señor. En este día del Jueves Santo, la Iglesia conmemora tres aspectos, primero la institución de la eucaristía, el sacramento del amor. Junto con la eucaristía, la institución del sacerdocio, y el mandamiento del amor, al prójimo”, inició diciendo monseñor Marino en la homilía.

“Jesús se pone a lavar los pies a los discípulos, es un gesto grandioso que al mismo tiempo deja desconcertados a los que estaban con él, como por ejemplo, a Pedro, porque éste era un trabajo que hacían los servidores, y este discípulo tenía conciencia de quién era Jesús. Con esto el Señor nos está mostrando cuál es la verdadera grandeza, cuanto más elevada la responsabilidad, tanto mayor la capacidad de servicio y humildad”, explicó el pastor de la Iglesia Católica local.

Marino agregó, “yo soy el obispo de Mar del Plata y pedí venir esta tarde al penal, para darles este mensaje de Jesús, y para ponerlo también yo en práctica. Vengo a ustedes que están pasando una etapa de la vida de oscuridad, de dificultad. Jesús, vino a salvar a todos, Él ofrece su perdón a todos, y no hay pecado por grande que sea que Él no pueda perdonar. Nadie tiene que caer en la desesperación de Judas, y tenemos que imitar a Pedro que fue débil pero se arrepintió”.

Finalmente, monseñor Marino, les dijo a los privados de libertad, “vine para que ustedes sientan que Jesús los visita, y se pone como servidor de ustedes. La Iglesia se interesa por ustedes, para que haya paz, luz, y haya alegría espiritual en el corazón”.

Luego de la homilía, el obispo lavó los pies de todos los internos que quisieron participar de este signo en la celebración, y de esta manera, fueron 21 los que se sumaron.

Al finalizar la eucaristía, la Hermana Helena Kuc, delegada de la pastoral carcelaria, obsequió al obispo gran cantidad de rosarios de colores, elaborados por internos de otro pabellón, y le hizo bendecir otros rosarios que fueron distribuidos en este pabellón de máxima seguridad. Monseñor Antonio Marino, regaló a cada uno de ellos una imagen de Jesús y deseó a todos que pudieran tener una feliz Pascua de Resurrección.



Siguiente Noticia Semana Santa: diversas actividades en el Triduo Pascual

Noticia Anterior Monotributo social agropecuario a costo cero

Nos interesa tu opinión:

Comentarios:

No hay comentarios

Deja un comentario