Alegría, emoción, reflexión, juventud y profunda oración, fueron algunas de los sentimientos o actitudes que se vivieron en el vía crucis que se realizó por las calles encabezado por la cruz de Francisco.

El obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, peregrinó junto a este ícono bendecido por el papa durante la Jornada Mundial de la Juventud. Miles de fieles, y sobre todo muchos jóvenes, llegaron a ocupar -a lo largo-, cuatro cuadras de extensión y durante el trayecto rezaron y cantaron. En cada estación del vía crucis, un grupo de jóvenes de distintas parroquias, realizaron una estampa para reflexionar también desde lo visual-artístico.

Los que aún no hayan podido acercarse a la cruz de Francisco, podrán hacerlo en la Iglesia Catedral, ya que durante el domingo estará en el templo para ser venerada por todos los que deseen hacerlo.

En lo que significará el comienzo de la Semana Santa, durante la misa de domingo de Ramos, que será a las 11 presidida por el obispo de Mar del Plata, estará presente de manera especial.

Finalmente, el lunes a las 8 de la mañana, también en el templo mayor de la ciudad, será la misa de despedida y al terminar será trasladada a la diócesis vecina de Chascomús, donde se venerará durante toda la Semana Santa.



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