En nuestro último artículo (léalo aquí) hicimos una introducción a los dos grandes impuestos que vencen a partir del mes de Abril, el Impuesto a las Ganancias y el Impuesto a los Bienes Personales. Este último será el objeto del presente artículo, su liquidación y particularidades.

Año tras año más personas se convierten en contribuyentes de este impuesto, ya que las valuaciones fiscales y los valores de mercado de los bienes aumentan todos los años, y el mínimo exento del impuesto no ha sufrido modificaciones desde el 2007.  Esto implica que aún sin modificar su patrimonio usted podría encontrarse encuadrado de un año a otro en los mínimos imponibles del impuesto. Solo a modo de ejemplo:

  • Con el mínimo exento del impuesto ($305.000), en el año 2008 se podían comprar más de 10 autos 0 km del modelo más económico del mercado (Volkswagen Gol); en el 2014 con ese mismo dinero podemos comprar solo poco más de 4 autos equivalentes;
  • En el año 2008, un vehículo utilitario nuevo tipo pick up tope de gama (Ford Ranger Doble Cabina 4X4 L TD 3.0L D) estaba valuado como 0 km en $110.000. Hoy en día el mismo vehículo, es decir una camioneta con 6 años de antigüedad está valuada en $182.500.
  • El valor de venta del m2 de propiedades a estrenar en la ciudad de Buenos Aires en el año 2008 oscilaba entre  los U$S 1.500 y los U$S 3.000. Hoy en día oscila entre los U$S 2.800 y los U$S 5.300. En el caso de propiedades usadas, el valor del 2008 estaba entre U$S 1.100 y los U$S 2.100, y en la actualidad esos valores se ubican entre los U$S 2.250 y los U$S 3.800.

Este tributo es un impuesto instantáneo, es decir que se calcula sobre una “foto” en un momento determinado de tiempo, que en este caso es el patrimonio del contribuyente al 31 de diciembre de cada año, sin importar las variaciones del mismo en más o en menos a lo largo del año. Existen bienes exentos del impuesto, es decir que no formarán parte del cálculo del patrimonio del contribuyente; los mismos son:

  • Los bienes pertenecientes a los miembros de las misiones diplomáticas y consulares extranjeras, así como su personal administrativo y técnico y familiares, en la medida y con las limitaciones que establezcan los convenios internacionales aplicables.
  • Las cuentas de capitalización comprendidas en el régimen de capitalización previsto en el título III de la ley N° 24.241 (la derogada Ley de AFJP)y las cuentas individuales correspondientes a los planes de seguro de retiro privados administrados por entidades sujetas al control de la Superintendencia de Seguros de la Nación
  • Las cuotas sociales de las cooperativas.
  • Los bienes inmateriales (llaves, marcas, patentes, derechos de concesión y otros bienes similares).
  • Los bienes amparados por las franquicias de la Ley Nº 19.640 (beneficios fiscales para los bienes adquiridos por residentes de Tierra del Fuego).
  • Los inmuebles rurales a que se refiere el inciso f) del artículo 2° de la Ley de Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta
  • Los títulos, bonos y demás títulos valores emitidos por la Nación, las provincias, las municipalidades y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los certificados de depósitos reprogramados (CEDROS).
  • Los depósitos en moneda argentina y extranjera efectuados en las instituciones comprendidas en el régimen de la Ley Nº 21.526, a plazo fijo, en caja de ahorro, en cuentas especiales de ahorro o en otras formas de captación de fondos de acuerdo con lo que determine el BC.R.A.

Con respecto al mínimo imponible, recordamos que existen una diferencia entre la obligación de presentar la declaración jurada y la obligación del pago. Están obligados a presentar la declaración anual:

  • Quienes se encuentren inscriptos en el impuesto
  • Quienes al 31 de Diciembre del año anterior posean bienes que –valuados según la normativa vigente- superen los $ 305.000.
  • Los empleados cuyas remuneraciones percibidas en relación de dependencia resulten iguales o superiores a $96.000.
  • Los actores que perciban sus ingresos a través de la Asociación Argentina de Actores y que hubieran percibido ingresos brutos anuales iguales o superiores a $ 96.000

De todos estos, solo aquellos del segundo inciso, es decir aquellos cuyos bienes superen el valor de $305.000 estarán obligados a pagar el impuesto.

Las personas físicas y sucesiones indivisas residentes en el país tributan por la totalidad de sus patrimonio, en el país o en el exterior; las personas que están domiciliadas en el exterior, solamente por sus bienes situados en el país. En este caso, ¿cómo va a contribuir el contribuyente del exterior? Mediante un responsable sustituto en el país. El responsable sustituto podría tener que presentar dos declaraciones juradas de Bienes Personales, una por sí mismo (si está alcanzado por algunos de los supuestos detallados), y una más adicional por su representado en el exterior.

Una situación particular se da con los bienes gananciales. La ley establece que los mismos deben ser declarados en su totalidad por el esposo, sin importar si la titularidad se encuentra repartida en partes iguales o no entre los cónyuges. Para que cada cónyuge declare por separado sus correspondientes porcentajes de participación en el bien, la esposa deberá  demostrar que adquirió su parte del bien con las rentas de su trabajo personal o con una herencia, o en el caso de que exista separación judicial de bienes o la administración de los bienes recaiga en la mujer.

En cuanto a las valuaciones de los bienes, la regla general es al costo de adquisición de los mismos menos su depreciación acumulada, es decir su amortización. En el caso de bienes con valores de referencia conocidos, como ser los inmuebles (valuaciones fiscales), los automotores (valuaciones de los Registros de Propiedad Automotor), títulos y acciones, etc., se deberá comparar el valor de adquisición y estos valores de referencia, tomando el mayor de los dos a fin de integrar el patrimonio.

Como se ve, el impuesto tiene sus particularidades a ser analizadas a la hora de definir si usted es o no un contribuyente alcanzado por el mismo. Le recomendamos que estudie bien cada caso particular, ya que dada la voracidad fiscal del Estado en los últimos años es de esperar que las presiones sobre los contribuyentes aumenten, exponiéndose sin intención a multas y recargos por no cumplir con la presentación y/o el pago de este impuesto.

 



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