Como había sido pedido por el papa Francisco, y al igual que en Roma, el pasado 28 se realizó en la Iglesia Catedral la jornada de reconciliación que se extendió por 24 horas ininterrumpidas y culminó el sábado a las 17.

Decenas de sacerdotes, e incluso el obispo de Mar del Plata, confesaron a cientos de fieles que durante todo el día se acercaron a los confesionarios, muchos otros también pudieron rezar frente al Santísimo Sacramento que estuvo expuesto durante toda la jornada.

“Hasta las 2 de la mañana hubo entre tres y cuatro sacerdotes confesando al mismo tiempo, y en algunos momentos teníamos una fila de personas para confesar. Luego durante la madrugada, si bien mermó la cantidad de fieles, el sacerdote que quedó, estuvo todo el tiempo confesando a alguien”, detalló sobre el desarrollo de la jornada, el presbítero Gabriel Mestre, párroco de la Catedral y vicario general de la diócesis.

Con el mismo entusiasmo, el obispo, monseñor Antonio Marino – que participó de la jornada confesando-, expresó que había sido una experiencia muy positiva, que es necesario repetirla y manifestó que se vio sorprendido por la muy buena participación de fieles, que no sólo se confesaron sino también estuvieron adorando al Señor durante todo el día, incluso a altas horas de la madrugada.

Durante toda la noche, hubo tres grupos de jóvenes que animaron los tiempos de oración a través de cantos y lecturas. Entre ellos, los de la Renovación Carismática Católica, los de la Pastoral Universitaria y los de Schoensttat. También muchos otros jóvenes se sumaron en la “vigilia” acompañando al Señor y en la invitación a que todos pudieran confesarse. Durante el día, diversos grupos se sumaron en la animación, como los niños Adoradores de Jesús, entre otros.

La propuesta, “24 horas para el Señor” fue lanzada por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, a traves de una carta, firmada por el presidente del Pontificio Consejo, el arzobispo Rino Fisichella. Dirigida a todas las diócesis del mundo, la intención es crear una tradición que se repita anualmente en el marco del cuarto domingo de cuaresma. “La Nueva Evangelización tiene entre sus tareas, que se vuelve cada vez más central, el sacramento de la reconciliación.

Por esta razón, se propone hacer la mayor parte de la cuaresma como particularmente adaptado a vivir la experiencia de evangelización a la luz de la confesión”, escribió monseñor Fisichella.



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