Iñaki y Cloe son los primeros gemelos nacidos gracias a la ley de fertilización asistida de la Provincia de Buenos Aires. Salieron al mundo el miércoles 19 en el hospital Materno Infantil Victorio Tetamanti de Mar del Plata. Hacía 14 años que sus padres buscaban tener un hijo. Y vinieron dos. Como nacieron prematuros todavía están internados en el servicio de neonatología.

“Con los gemelos, ya son 95 los bebés nacidos por la implementación de la ley de fertilización de la Provincia de Buenos Aires, la primera del país; y hay 200 embarazos”, detalló el ministro de Salud provincial, Alejandro Collia.

En un nuevo caso de trabajo conjunto entre los hospitales provinciales Alende y Tetamanti de Mar del Plata, Natalia Talmich, marplatense de 39 años, se sometió a una fertilización in vitro el 13 de agosto de 2013, porque padecía una obstrucción en las trompas de Falopio, además de varios problemas de tiroides y de resistencia a la insulina, que fueron tratados durante los dos años previos a la implantación de los embriones.

La mujer no se había sometido a ningún tratamiento, pero sí había realizado decenas de consultas sin obtener un diagnóstico certero: “Me decían que era estrés”, recuerda Natalia. Finalmente, luego de una consulta con el especialista Alfredo Helena, jefe de Obstetricia del Tetamanti, se le dectectó la obstrucción.

APURADOS POR NACER

Luego de 34 semanas de gestación, la mujer junto a su pareja, Walter Gimenez, de 41 años, (que ya tiene un hijo de un matrimonio anterior), concurrieron al “Tetamanti”. Iban por un monitoreo de rutina pero descubrieron que le faltaba líquido amniótico. Entonces todo se precipitó: la sometieron a una cesárea de urgencia y nacieron el 19 de marzo cuando en realidad, la fecha probable de parto era recién el 27 de abril.

Por este motivo, los bebés nacieron prematuros. Primero ella, Cloe, un minuto después de las una de la tarde, con un peso de 2.140 Kg. Luego, Iñaki a las 13.02, con un peso de 1.865 Kg. Mientras a ellos los cuidan en “neo”, la mamá se irá de alta mañana. Eso sí, cada tres horas irá a acompañarlos y acariciarlos.

“Estamos muy felices y agradecidos con el doctor Helena, con Julieta Viola y Edith Jiménez, del Servicio de Fertilidad de hospital Alende por toda la atención y el apoyo que nos brindaron”, se apura a decir la mamá y asegura que gracias a ellos supo lo que tenía y cómo solucionarlo. “Yo soy muy creyente y sabía que mi problema no era estrés”, asegura.

 



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