Desde hace más de seis meses, en reuniones periódicas, las autoridades de los Programas Posada del Inti y El Faro, ambas instituciones marplatenses dedicadas a las adicciones, decidieron elaborar un análisis detallado de la problemática actual que aqueja a la sociedad.

Por eso, luego de un tiempo de charlas, se llegó a una conclusión y se emitió un documento con los resultados parciales de la investigación realizada.

garcia y messinaFabián Messina (Posada del Inti) y Alejandro García (El faro) destacaron la evolución del consumo de sustancias en los últimos cinco años o más.

Se desprende de éste análisis la instalación del consumo de marihuana periódica en el segmento más joven, ante el cual no hace o no existe cuestionamiento. Es evidente la tolerancia social/familiar con dicha sustancia, ya que la familia concurre a consulta de manera tardía ya entrada de lleno en crisis y en mucho casos cuando se evidencia consumo de “drogas duras”, no habiendo reconocido la problemática hasta que esta no está instalada.

Otro dato importante y preocupante, es que es el consumo de “clorhidrato de cocaína” lo que convoca más la demanda y últimamente se suma cada vez más la consulta por psicosis provocada por el consumo de THC, como también el consumo de cocaína fumada (crack).

En el informe se destaca que esta situación provoca un deterioro mucho más rápido. Al cabo de un tiempo, el consumidor experimenta situaciones límites en las diferentes esferas de su cotidianeidad, muchas veces vinculadas con el delito ya que el consumo es más oneroso (sea por robos o por venta de sustancias para poder sostener su uso).

También deriva en la pérdida de actividades laborales o sociales y deterioro de los lazos familiares y esta realidad de la problemática pone un manto sobre consumos como el THC y/o drogas sintéticas.

En otro orden, estas apreciaciones derivadas de investigaciones que ambas insituciones realizaron, arrojan otras hipótesis: socialmente se ha generado un orden de prioridades alrededor de este fenómeno, en el que hay que ubicar a la falta de recursos económicos para afrontar los costos de entrevista u otros, el sostén de las actividades lucrativas a cualquier costo.

“Entonces, ante la posibilidad de que el tratamiento sea privativo de situaciones laborales, se opta por no aceptar el dispositivo y cuando la problemática de adicción se hace insostenible debería estar en primer lugar”, señalaron.

Una de las cosas en la que coinciden las instituciones abocadas a la atención de personas vulneradas por el consumo de drogas es esta mirada centrada en lo social, sin perder de vista al individuo, y sumando otros ojos y miradas para mejorar el acercamiento a las familias marplatenses ya en problemas con sustancias y promover herramientas preventivas y/o de formación orientadas y actualizadas a la demanda actual y particular de nuestra ciudad.

 



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