Desde Córdoba llega una información que al par de alentadora podría ser muy interesante  y  tenida en cuenta para poner en práctica por quienes tienen la responsabilidad de la enseñanza en nuestro país, en donde diariamente queda en evidencia que para quienes la ejercen, la  docencia  es nada más ni nada menos que “una segura y redituable salida laboral”. Y pare de contar.

El primer día de clases para los chicos de la escuela Alfonsina Storni, de Potrero de Garay, fue bien diferente. Cerca de las 11,00 los niños y sus padres sintonizaron la radio local FM del Sol 90.7. La voz que se escuchaba era la de la directora del colegio, Marta Pons, que daba las palabras de bienvenida al comienzo de clases y anunciaba cómo la radio reemplazaría al aula.

No se trataba de una idea para hacer algo distinto. Ni para aplicar la tecnología comunicacional a la educación. Era, más bien, hija de una necesidad y producto de una vocación: los problemas edilicios, agravados por las reincidentes lluvias, la obligaron a buscar una alternativa distinta para que no se pierdan los días escolares.

“Esta vez elegimos otra manera de comenzar el ciclo escolar, desde la radio. Les deseo que tengan un buen año a pesar de las dificultades edilicias (…) Y les pido a los papás tranquilidad. Todo va a salir bien”, anunció Marta desde los micrófonos de la emisora local, que reforzó de este modo su rol como medio comunitario.

“Estamos cerrando los ojos. En este momento, miramos las caras de nuestros pequeños en esta aula virtual. Es una manera diferente, no nos miramos a los ojos, pero contamos con ustedes”, continuó Pons con voz fuerte y clara. Las familias que no tenían radio pudieron llegarse hasta  la emisora para escuchar la primera clase y tomar nota de lo dictado por las maestras.

El miércoles pasado, cuando el ciclo lectivo debía empezar, los padres habían tomado en señal de protesta y de manera pacífica la única escuela primaria de Potrero de Garay, ubicada a 45 kilómetros de Córdoba capital. Tras reuniones con el Ministerio de Educación y la inspectora de zona, acordaron la planificación de las clases por la radio, hasta que se refaccione el edificio.

La escuela, a la que concurren 187 alumnos, presenta roturas en el techo, colapso de los baños (debido a que las napas de agua subieron) y la aparición de dos vertientes en la cocina usada  para el Paicor.

Marta Pons no es una maestra más. En 2003, junto a su esposo Alejandro, hizo de escudo humano para evitar que un incendio forestal quemara esta misma escuela. Se salvó por metros del fuego. Ese año, por ese acto, fue elegida por los lectores de La Voz del Interior como ganadora de su premio Cordobés del Año.

Esteban Leunda y Nadia Bravo cedieron el espacio en su programa matinal para que los niños de la Alfonsina Storni no perdieran clases. “Siempre manifestamos que la radio es un nexo con la comunidad y ahora tenemos la oportunidad de hacerlo”, destacó Leunda. “Tengo dos hijos egresados de acá y una que va a esta escuela. El nivel académico que hay es importantísimo, así como el corazón de las maestras que atienden a los chicos”, agregó.

Clases de emergencia

“En la emergencia somos todos creativos”, respondió Pons sobre la idea de las maestras de recurrir a la radio. Se dividieron en dos días: habrá clases radiales los martes para el ciclo inferior (jardín, primero, segundo y tercer grado) y los jueves para el superior (cuarto, quinto y sexto grado).

El inicio del primer ciclo se dio a partir de un cuento sobre un sapo que leyó la señorita Mari, y se realizaron actividades. Los chicos no la veían: la escuchaban e imaginaban. Con la maestra Patricia, buscaron un nombre para el sapo. Otra docente pidió que dijeran de qué se trataba el cuento y, más tarde, otra les pidió que identificaran el lugar donde habitaba. Además, contaron con apoyo en soporte papel y la posibilidad de consultar la clase en la Web.

El jueves correspondió el turno conjunto de los chicos del ciclo superior.  Prepararon una clase que comenzó con el chamamé “Apurate, José”, de Teresa Parodi, para trabajar sobre el tema de las crecidas. Los estudiantes contaron con una guía de actividades.

“Pudimos apelar a estos medios para que no se pierda el tiempo. Pero los chicos deberían estar en el aula”, se lamenta Pons. No es la primera aventura educativa que en esa escuela protagonizan: por las clases perdidas por  el incendio forestal de 2003, que afectó seriamente a esta zona cercana a Alta Gracia, apelaron a recuperar clases los sábados.

Aquella gesta

En 2003. Los incendios serranos de ese año se llevaron dos vidas en esta zona. Marta Pons se jugó la suya para salvar, entre las llamas, esta escuela de la que ya era maestra. Sus vecinos hicieron conocer esa gesta. Ese año recibió una distinción del Gobierno de Córdoba y otra de la Presidencia de la Nación. Fue elegida, además, como ganadora del premio Cordobés del Año, de este diario.

Más. La escuelita Alfonsina Storni pasó de tener 40 alumnos en 2003 a los 187 actuales, y de plurigrados a contar con docentes por cada curso, en un pueblo que creció en habitantes.

Fuente: diario El Día

Mario Marini

elperiodista12@hotmail.com



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