Uno de cada cinco adultos mayores de entre 65 y 70 años sufre el menos una caída al año y más del 80% de los episodios ocurren en el ámbito doméstico. Según estadísticas sólo uno de cada 40 accidentados acude a la atención en hospitales para prevenir consecuencias más graves luego de los golpes.

Desde el Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires, especialistas en rehabilitación advierten que no siempre esos tropiezos son casuales, sino que pueden constituir una señal de alerta de enfermedades no detectadas que requieren consulta inmediata al médico y aconsejan medidas de prevención.

Es sabido que los adultos mayores tienen mayores riesgos de accidentes domésticos y están más propensos a las caídas. Y en muchos casos esos accidentes se pasan por alto o se minimizan.

Pero estudios internacionales ya admiten que esos acontecimientos involuntarios en personas de entre 65 y 80 años son un problema mundial de la salud pública que requiere de estrategias de prevención, mayor capacitación en especialistas, creación de entornos seguros y políticas eficaces para reducir riesgos.

En hospitales públicos de la Provincia de Buenos Aires, dos de cada 5 adultos de más de 80 años han referido al menos una caída al año y existe una alta prevalencia de fracturas de Hombro y Muñeca como consecuencia directa de esos episodios.

Desde el Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires (CoKiba), especialistas en rehabilitación admiten que existe una multiplicidad de causas que pueden determinar una alteración en la marcha o el equilibrio en los adultos mayores como disminución de la agudeza visual, alteraciones en la circulación sanguínea, lentitud progresiva de reflejos, atrofia muscular, artrosis, entre otras y recomiendan controles médicos para la detección temprana de esos problemas para evitar riesgos de caídas.

Los personas de entre 65 y 80 años suelen tropezarse en la mayoría de los casos dentro de las viviendas y durante actividades de baja intensidad. En esos accidentes tienen injerencia, las mascotas, la utilización de calzado inadecuado y la no utilización de elementos prescriptos como anteojos, bastones o andadores. También en la calle existen peligros eventuales como aceras estrechas, desniveles, pavimentos defectuosos, semáforos de breve duración, bancos en plazas y jardines demasiado bajos o demasiado altos y escalones inadecuados para subir o descender.

Según la OMS cada año se producen en el mundo 37,3 millones de caidas que con diferentes grados de gravedad requieren atención médica y hospitalaria. Un dato más escalofriante es que se calcula que se producen más de 420 000 caídas que resultan mortales. En los EEUU entre un 20 y 30% de las personas mayores que se caen sufren lesiones moderadas o graves como hematomas, fracturas de cadera o traumatismos craneoencefálicos y refieren como un factor de riesgo permanente la falta de adaptación del entorno a las necesidades de la población de edad avanzada.

Algunas recomendaciones básicas para evitar las caídas en adultos mayores en las viviendas:

-Garantizar ambientes bien iluminados y con fácil acceso a las teclas de encendido. Es que en mayoría de los casos los pacientes suelen levantarse en diferentes horarios nocturnos y por ello es aconsejable que en ningún caso lo hagan a oscuras
-Eliminar todo tipo de obstáculos en el piso (alfombras, desniveles, etc.)
-Proveer para su utilización de calzados seguros para el andar . Se desaconsejan pantuflas, ojotas o cualquier otro calzado que se saque con facilidad y con el menor movimiento.
-Y si la persona requiere de una ayuda de marcha para movilizarse (andador, bastón, etc) que lo utilicen y no lo reemplacen por una silla u otros muebles de la casa.



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