“Tras que éramos muchos,  parió la abuela” dice el refrán para aludir a alguna dificultad  que  se suma a problemas que el hombre debe padecer.

Y es lo que acaba de ocurrirle a nuestra amada República Argentina, usada desde los tiempos de la venida de Colón por parte de naciones angurrientas para vivir parasitando al país. Porque qué otra cosa es venir a establecerse un grupo de salvajes, inhumanos ambiciosos, como son los dueños de la muy poderosa Royal Dutch Shell. Acaso vino acá la Shell para hacer obras de caridad? Vino para contribuir humildemente a que la República Argentina sea un gran país, a la altura de las naciones a la que pertenecen? Recordemos que Shell es una fusión de capitales ingleses y holandeses. No seamos ingenuos; o mejor dicho, no seamos “opas”.

Y la prueba de que Shell, con ese siniestro personaje llamado Juan José Aranguren (con cincuenta y cuatro causas penales sobre su cabeza, y extrañamente absuelto por la Justicia) se ha querido montar sobre el techo de la Casa Rosada para digitar los destinos del país, la acabamos de tener en esa jugada tan fuera de toda lógica y naturaleza que hizo en connivencia con la banca extranjera, comprando a un precio mayor un dinero que tenía una cotización equis.

Eso tan extraño de “obligar” a los bancos a venderle a $ 13,00 lo que valía $ 8,00 no fue la actitud de un pobre idiota, de algún orate escapado de un neuropsiquiatrico. Fue una jugada -seguramente sugerida a la orejita de Aranguren por el mismo Satanás- para hacer temblar la economía de nuestro país.

Y los muy piratones lo lograron. Porque “ipso facto” todo el mundo que produce o que vende (no los que vivimos de un sueldo) abrió el criollo paraguas marca “Por las dudas” y todo el mundo que produce o que vende entró a remarcar lo que produce o lo que vende. Y se armó la ya conocida cadena de arriba hacia abajo hasta llegar a quien -indefenso consumidor- tiene que pagar lo que desea al precio que quiere el que le vende y si no…

Y vea usted si esto no es propio de una obra del recordado dramaturgo creador del sainete en la Argentina, Alberto Vacarezza: Mi proveedor de huevos me llevó el “maple” de treinta y seis unidades de $ 35,00 a $ 42,00. Hablé con el productor avícola y le pregunté por qué aumentó el precio. “Me aumentaron el alimento balanceado, además la vacuna contra la coccidiosis también aumentó” me dijo. Dicho sea de paso, coccidicidas como la Salinomicina Sódica se utiliza apenas 500 gramos por tonelada de alimento!!! Y por qué la fábrica del balanceado lo aumentó? Si los componentes del producto son cereales, aceites vegetales, afrecho de trigo, harina de girasol, de maní, de pescado, sal, ceniza de hueso, calcio. Será que alguno de estos insumos vienen desde algún lejano país a precio dólar? Y así con cientos y cientos de productos.

Bien; lo hecho, hecho está. Los piratones anglo-holandeses consiguieron su objetivo: Armar  el  gran despiporre económico, que sin dudas tiene un solo fin: querer desestabilizar un orden institucional que a los argentinos nos viene costando sangre, sudor y lágrimas mantener y que a varias naciones “democráticas” tanto de la decadente Europa como de cierta región de nuestra América, no sólo no les conviene. Más bien les molesta. Y cómo!!!

Realmente hay que ser muy desvergonzado, muy basura, para haber hecho lo que hizo la Shell, a quien sin dudas le importa un rábano no sólo nuestro país, sino el mismo ser humano. Y digo ésto porque no tienen  ninguna vergüenza en contaminar el planeta como cuando en 1999 nos envenenaron el Río de la Plata con el derrame de 5.400.000 litro de petróleo. O el problema que generaron hace unos años con una plataforma en el Mar del Norte, o las contaminaciones producidas en Nigeria o en Perú…Y en tren de “escraches”, sepa usted que me lee, que la tristemente célebre Royal Dutch Shell tuvo activa participación en la Guerra del Chaco, pues precisamente una de las causas de esta contienda fue la comprobada riqueza petrolera del Chaco Boliviano. Qué le parece? Son o no son angurrientos piratas esquilmadores de naciones honorables y pacíficas? Recuerde que los ingleses nos vienen teniendo hambre desde los albores del  Virreinato. Repase usted nuestra historia, desde la segunda fundación de Buenos Aires por Juan de Garay y me dirá si no tengo razón.

Pero volvamos al día de hoy, para ver qué hacemos, como enfrentamos esta batalla a la que nos han llevado.

Por mi parte, en primer lugar de ahora en más y hasta que el gobierno argentino no expulse a la Shell y con ella a su figurita visible, don Aranguren, por conspiración y terrorismo económico, como dijo hace un tiempo un presidente argentino -hoy fallecido- “A la Shell no comprarle ni una lata”. Aunque tal vez no sea necesario ponerlos en órbita de una patada, porque acaba de manifestar su vicepresidente de Ventas para América Latina Alex Carneiro que serán puestos en venta los terrenos en donde están sus estaciones de servicios. A buen entendedor…

Respecto de los precios de lo que consumimos los argentinos, tanto alimentos como bienes de uso, dudo -conociendo la mentalidad de nuestros queridos compatriotas comerciantes- de que alguno vaya a bajar algún puntito. Entonces, de una vez por todas, aprendamos a defender nuestro presupuesto, comprando lo estrictamente necesario y buscando siempre, siempre, lo más barato dentro de una razonable calidad, porque lo va a encontrar, no le quepa dudas; lo digo por propia experiencia.

Finalmente, tenga en cuenta todos los beneficios que puede obtener mediante el mecanismo denominado “Precios cuidados”. Hay ciento noventa y cuatro variedades de productos regidos por este sistema que pueden ser consultados ingresando al sitio www.precioscuidados.com pudiendo descargarse el listado desde allí. Además, si se detecta algún incumplimiento, alguna falla, si lo desea puede hacer la denuncia o pasar la información a una línea telefónica gratuita, el 0800-666-1518. Sería una gran pena que no aprovechara  esta posiblidad de defender su bolsillo.——–

Mario Marini

elperiodista12@hotmail.com



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