El obispado de Río Gallegos aclaró que el sacerdote Juan Carlos Molina, designado al frente de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), asumía “a título personal” y no lo hacía “ni en nombre ni en representación” de la Iglesia.

 

“El padre Juan Carlos Molina enterado de la propuesta de ser designado al frente del Sedronar acudió a su obispo diocesano, monseñor Miguel Angel D’Annibale y le pidió que le retire las licencias ministeriales para el ejercicio público del ministerio sacerdotal, a fin de poder asumir el cargo que se le ofrecía”, subrayó.

 

La curia diocesana precisó en un comunicado que “el retiro de las licencias ministeriales para un sacerdote significa que no puede celebrar los sacramentos ni presidir el culto público de la Iglesia”.

 

Para Lozano “conoce el problema de la calle”

 

El obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano, afirmó que el sacerdote Juan Carlos Molina, flamante titular de la Sedronar, “tiene cualidades y conoce el problema de la calle”.

 

Si bien admitió que no lo conoce, Lozano celebró que Molina haya sido designado en esa secretaría porque, según dijo, “presenta una experiencia en el trato con los adictos” y “conoce el problema de la calle”.



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