Hace cinco años llegó a ser el corredor nocturno de Mar del Plata donde en un radio de cinco cuadras confluían los fines de semana hasta 25 mil personas por noche en una oferta de casi cuarenta bares.

 

En la actualidad, son muy pocos los emprendimientos nocturnos que existen y que debieron adecuarse a las normativas vigentes, aunque esta semana se conoció el cierre de otro bar por reiteradas infracciones.

 

Mientras tanto, Alem transita un proceso de transformación donde apunta a lograr una convivencia entre la zona residencial y una actividad comercial diurna que, principalmente, brinde servicios a la zona y sea un paseo para el resto de la ciudad similar a la calle Güemes.

 

En declaraciones a Radio La Red (FM 91.3), Carlos Carricart, de la Asociación Vecinal de Fomento Leandro N. Alem de Playa Grande,  reconoció que la calle Alem se encuentra en un proceso de cambio “de un rubro que parecía el único posible para la zona que era la gastronomía pero que en su distorsión provocaba un impacto negativo en la calidad de vida de un barrio residencial”.

 

Cabe señalar que esta semana se conoció la quita de la habilitación de un bar que en los últimos años generó varios inconvenientes y acumuló más de una veintena de actas de infracción y clausuras. “Las infracciones se relacionaban con el no respeto de su destino como habilitación y con el tiempo acumulaban infracciones de este tipo que luego terminan con su cierre definitivo”, comentó.

 

El vecinalista destacó que las autoridades hayan entendido la incompatibilidad de esta actividad dentro de un sector residencial. “Estamos dentro de un proceso de cambio que cuenta con el beneplácito de los vecinos que vivimos en esta zona“, expresó.

 

En el momento de mayor conflicto en el corredor nocturno Alem llegó a haber entre 35 y 40 bares cuya concentración se daba en un radio de no más de cinco cuadras, pero con una zona de afectación mucho mayor. “Las autoridades policiales llegaron a mencionar unas 25 mil personas por noche que asistían a esta zona“, recordó Carricart.

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“Toda esa situación llevó a que luego de varias reuniones con la Defensoría del Pueblo de la Nación se determinara que era una zona dañada ambientalmente, más allá del reclamo que podía resultar sectorial, y exhortó a la Provincia y al municipio a tomar medidas y declarar la zona de emergencia ambiental”, comentó.

 

En ese aspecto, Carlos Carricart manifestó que “se trabajó seriamente para modificar esta situación y que pudiera convivir un sector comercial con un sector residencial muy populoso, no como antes donde las casas se habitaban en verano, ahora hay gente que reside durante todo el año”.

 

En la actualidad quedan muy pocos emprendimentos nocturnos que se adaptan a lo que rige su habilitación comercial, pero la movida fuerte se trasladó a la zona costera donde el impacto es sumamente menor y no existe el problema de afectación a lo residencial.

 

En otro tramo de la nota, el vecinalista resaltó que “vemos con optimismo toda esta modificación que se llevaron a cabo en las ordenanzas o hacer cumplir las existentes y la insistencia en los controles. Afortunadamente los comerciantes que siguen estando, incluso desde antes de esta etapa de conflicto, y aquellos que se empezaron a sumar y los vecinos que vivimos reconocemos que las acciones que se llevaron a cabo fueron virtuosas para el cambio que se está dando”.

 

Este proceso de transformación se asemeja a Güemes aunque no tan extenso ya que llega hasta la calle Roca desde Almafuerte, pero con una cantidad de comercios que brinden servicios a la zona o como paseo para el resto de la ciudad o los turistas y eso se va dando con una actividad más diurna”, señaló.

 

Para finalizar, Carricart sintetizó que “se recuperó un lugar, se lo jerarquizó y se dio por terminado un conflicto que por tantos años se mantuvo”.



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