La causa por el crimen del niño Gastón Bustamante, cometido hace dos años en la localidad balnearia de Miramar, fue elevada a juicio con el cuñado de la víctima como único imputado y en libertad, informaron fuentes judiciales.

 

La decisión fue tomada en las últimas horas por la jueza de Garantías marplatense, Rosa Frende, aunque la defensa del acusado Julián Ramón (24) tendrá cinco días para apelar la medida.

 

El fiscal que instruyó la causa, Rodolfo Moure, dijo a Télam que la decisión de la magistrada “es un paso más, pero no el definitivo porque el defensor seguro interpondrá algún recurso”.

 

Y agregó: “Para nosotros la causa está cerrada y no se investiga más porque la hipótesis con fuerza es ésta que fue elevada a juicio”.

 

Moure explicó que en caso de que la defensa apele la elevación a juicio, la cuestión será resuelta por la Cámara Penal marplatense.

 

El crimen de Gastón (12) ocurrió la mañana del 21 de noviembre de 2011, en la casa que el niño compartía con su madre y hermana en calle 27 entre 46 y 48 de Miramar.

 

El chico se encontraba solo, ya que la madre había salido de compras, y fue atacado en un dormitorio por un hombre que aparentemente había ingresado con fines de robo y que se cree fue reconocido por la víctima.

 

Gastón recibió golpes en el cráneo y fue estrangulado con una media, tras lo cual el asesino le tapó la cabeza con una almohada.

 

Quince días después del crimen, Ramón, novio Rocío Bustamante, fue detenido luego de que se encontraran sus huellas dactilares en un televisor 14 pulgadas que fue cambiado de lugar por el asesino, presuntamente para simular un intento de robo.

 

En su indagatoria, Ramón explicó que tocó ese televisor el día previo al crimen, cuando festejaron en la casa el cumpleaños de Gastón, pero para la fiscalía las huellas eran compatibles con el traslado del aparato que hizo el asesino.

 

En su momento, los investigadores sostuvieron que Ramón pudo haber asesinado al niño porque lo sorprendió cuando entró a robar dinero que la familia tenía para depositar en un plazo fijo, un dato que conocía el cuñado de la víctima.

 

Pero los indicios comenzaron a caerse ya a comienzos de mes, cuando un primer estudio de ADN determinó que ninguno de los pelos hallados en el cuerpo de Gastón pertenecían a Ramón y eran de sus familiares, quienes lo auxiliaron cuando lo hallaron muerto.

 

Tras un pedido de la defensa del acusado, éste fue beneficiado luego con un arresto domiciliario hasta que el 15 de marzo de 2012, la Sala 2 de la Cámara Penal de Mar del Plata, integrada por Marcelo Riquert y Esteban Viglia, ordenó su libertad por falta de pruebas.- (Télam).



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