El comercio minorista aguarda con expectativa el fin de semana largo que tendrá lugar entre el sábado 23 y el lunes 25 de noviembre, período en el que millones de personas se movilizarán por todo el país.

 

Se trata del último fin de semana largo del año al que se traslada la conmemoración del Día de la Soberanía Nacional, que es el 20 de noviembre.

 

Vicente Lourenzo, secretario de la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa (CAME) dijo a Télam que el último fin de semana largo es “bastante estratégico” porque muchas familias aprovechan una visita a las zonas balnearias para señar el alquiler de departamentos que usarán durante el verano.

 

“Son fines de semana decisorios, son las últimas minivacaciones previas a los festejos de Navidad y Año Nuevo y se va a mover mucha gente”, expresó Lourenzo.

 

Consideró que “en general la gente restringe gastos durante el año y en los fines de semana largos contrata un hotel y paga el viaje en cuotas, que ahora se ve facilitado como en el caso de los planes que ofrece por ejemplo Aerolíneas Argentinas”, indicó.

 

“Los rubros más beneficiados son hotelería y gastronomía, pero las minivacaciones demandan consumos como la compra de alfajores de regalo, o la adquisición de indumentaria veraniega o calzado liviano”, detalló.

 

“Entendemos que será un muy buen fin de semana largo. Ya el Día de la Madre fue un buen preámbulo” de fecha ícono para el consumo, recordó.

 

A su turno, el especialista en consumo Damián Di Pace, de la consultora Focus Market, indicó que todos los fines de semana largo registraron “un importante movimiento económico comercial del turismo desde las ciudades hacia el interior del país”.

 

“Se reitera el consumo de escapada. La gente tiende a no tomarse largas vacaciones de invierno y las fragmenta en esta oportunidad turística que ofrecen los feriados largos”, explicó.

 

Estimó que los gastos promedio de una familia tipo -compuesta por padre, madre y dos hijos- sin tener en cuenta el traslado y el alojamiento, es de 2.500 pesos por estadía, que incluye gastos de gastronomía, contratación de servicios y compras.

 

“Este año fue un período de mayor turismo, con muchas salidas durante los fines de semana largos que impactó en la economías regionales por transferencia de recursos desde la Capital Federal al interior del país”, explicó.



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