El próximo sábado 16 de noviembre, a partir de las 15, tendrá lugar en las calles Mitre y San Martin, la tercera edición de la Marcha de las Putas, movimiento social internacional y apartidario que busca erradicar la culpabilización de las víctimas de violencia y abuso sexual.

 

En este encuentro se realizará una muestra de fotografías contra la violencia, elaborada por las organizadoras,  y estará presente el grupo de teatro “Entreteatro Teatro De Lxs Oprimidxs” con su obra “¡PARÁ! Fijate: Eso es violencia de género”, que a través de la interpretación describe las distintas formas de violencia intensamente naturalizadas en la sociedad.

 

La Marcha de las Putas es un movimiento social internacional e independiente que se apropia de la palabra puta y la resignifica para concientizar que no hay justificativa para un abuso.

 

La Marcha de las Putas nació a raíz de un comentario que el policía canadiense Michael Sanguinetti hizo durante un seminario sobre agresión sexual en la Universidad de York, en Toronto: “Las mujeres deben evitar vestirse como putas para no ser víctimas de la violencia sexual”.

 

Más de 3 mil mujeres salieron a la calle en Toronto vestidas como “putas” para expresar que no importa la vestimenta que se use, ya que nada justifica la violencia sexual. Además, se burlaron de la idea de que hay hombres a los que esos atuendos excitan al grado de perder el control.

 

El mensaje difundido por el colectivo consiste en afirmar que “las agresiones sexuales son responsabilidad de quienes las llevan a cabo y no de las víctimas”. Así, la Marcha de las Putas se diseminó a otros países como Australia, Estados Unidos, Inglaterra, Holanda, México, Honduras, Nicaragua y Perú.

 

El porqué del nombre

 

El grupo expresa su voluntad de “apropiarse del término estigmatizante de `puta´”, una palabra usada por hombres y mujeres no sólo para nombrar a las trabajadoras sexuales.

 

El término se usa también para calificar a las mujeres que no se ajustan a los lineamientos de “decentes”, ya sea porque tienen relaciones sexuales libres o simplemente porque visten de manera llamativa. Ciertos hombres también usan este apelativo “como venganza cuando una mujer resiste sus avances indeseados”.

 

Por eso –destacan– el calificativo de “puta” les sirve a ciertas personas como insulto y socialmente se vuelve un arma para mantener “a raya” a las mujeres, ya que el temor de ser calificadas de “putas” las predispone a aguantar malos tratos o restricciones a sus deseos.



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