El arquitecto Fernando Lario desapareció en Mar del Plata el 7 de julio de 2012 y desde entonces nada se sabe de su paradero.

 

Su familia no ha cesado de buscarlo en todo este año y reclaman que se profundice la investigación, la que consideran que en algunos aspectos ha sido insuficiente o tardía. “Necesitamos saber qué pasó con Fernando”, reiteraron en varias oportunidades.

 

Aquel 7 de julio de 2012 sólo hallaron de él una campera y un morral al borde de un acantilado. En un primer momento sospecharon de un suicidio en el mar. Pero su cuerpo nunca fue devuelto por la olas.

 

Laura, una de las hermanas del profesional desaparecido, manifestó que “aún seguimos sin respuesta de la Justicia” y agradeció las muestras de apoyo y el acompañamiento recibido durante todo este tiempo.

 

En los últimos meses la madre de Fernando le escribió una carta al Papa Francisco y Laura fue recibida por funcionarios del gobierno nacional.

 

Lario, la mañana de sábado 7 de julio de 2012 participó con su agrupación de un acto eleccionario en el Complejo Universitario, en donde es docente, y las cámaras lo registran saliendo pasado el mediodía e ingresando nuevamente, siendo este el último rastro que se conoce.

 

El lunes siguiente, 9 de julio, vecinos de la zona de Los Acantilados entregaron en la comisaría cercana su morral, abrigo, documentos y otros elementos personales, manifestando que lo habían hallado a un costado de la costa, el mismo sábado 7 cerca de las 16 horas, relacionando recién el mencionado lunes que pertenecían al arquitecto desaparecido, al ver los noticieros locales que comenzaban a difundir su búsqueda. Esto llevó que en distintas fechas, se realizaran rastrillajes en el mar, todos con resultado negativo.

 

Desde el mismo día de su desaparición se manejan tres hipótesis: que haya sido una decisión personal el irse, un suicidio o un crimen, pero lo cierto es que no hay un solo indicio para descartar ninguna de ellas, ni tampoco para considerar una más fuerte que oriente la investigación. Incluso hay vigente una recompensa otorgada por el Ministerio de Justicia de la Provincia de Buenos Aires.

 

Fernando es padre de un hijo adolescente, con quien compartía muchas horas a pesar de encontrarse separado desde que el mismo era pequeño. Hijo de madre viuda, con quien mantenía una estrecha y protectora relación, ya que vivía al fondo de su domicilio.

 

De fuerte personalidad, no demostró ninguna alteración en su estado de ánimo según lo afirmado por su mamá, con quien tomó unos mates antes de comenzar su actividad o sus compañeros de facultad que compartieron con él toda la mañana de ese sábado.



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