Los miembros de la ong ambiental BIOS destacaron el impacto que esta movida nacida en Mar del Plata ha tenido en todo el país, al punto de recibir centenares de consultas de diversa índole, que desbordan la exigua capacidad operativa de esta institución.

 

Días atrás dieron a conocer los resultados de las muestras de sangre de cinco marplatenses que voluntariamente participaron para determinar si hay rastros de tóxicos o no. Quedó demostrado que los agrotóxicos no “desaparecen” luego de aplicados.

 

Para resaltar, una experiencia similar se realizará en Rosario y próximamente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a cargo de ciudadanos locales en cada sitio.

 

En relación a quienes se comunicaron con BIOS para “hacer” la campaña en otras localidades, la licenciada Silvana Buján aclaró que “somos una pequeña ONG con muchos años (casi un cuarto de siglo) de trabajo en este tema específico. En Mar del Plata, esta campaña tiene su origen en actividades y otras acciones que datan de 1998”.

 

“Esto significa, que hay mucho trabajo y mucho estudio previo. Por ello, es imperioso reunir y articular en cada sitio a aquéllas organizaciones, colectivos, profesionales, gente interesada que pueda sumar su experiencia, sus saberes y sus haceres. No pueden esperarse cambios espontáneos, sino a través de trabajo sostenido y desde la ciudadanía. La historia nos muestra ese camino”, agregó.

 

En tanto, la referente de BIOS expresó que cuentan apenas con recursos para su propio funcionamiento y por eso pueden “asesorar para ayudarles a organizarse localmente, contactarles con expertos o personas que ya han andado estos caminos, brindar orientación sobre los listados de sitios adonde recurrir para los análisis u ofrecer nuestro banco de datos científico, compilado en estas décadas con los mejores trabajos académicos que ayudan a comprender el problema”.

 

En relación a la enorme cantidad de personas que escribe preguntando sobre la sintomatología que padece, remarcaron que “siempre la acción primera es acudir al médico“.

 

“Exponerle las inquietudes sobre la probable reacción a la exposición a un químico, ya que los profesionales de la salud raramente han sido formados para identificar este tipo de patologías asociadas a la exposición crónica, de modo que vale explayarse y consultarles puntualmente. Llevar los listados de sustancias sospechadas, o las muestras de alimentos ingeridos sospechadas. Pero siempre buscar la opinión de un profesional médico”, consignó Buján.

 

Con respecto a dónde acudir para realizarse los exámenes, desde BIOS expresaron que las asociaciones de profesionales bioquímicos en Argentina poseen listados de laboratorios técnicamente competentes para estas determinaciones.

 

“En Argentina hay algunos laboratorios que pueden analizar estas cuatro familias de agrotóxicos (carbamatos, piretroides, organoclorados y organofosforados). Nosotros hemos tenido la buena fortuna de dar con el laboratorio en España que pudo realizar determinaciones más amplias y más precisas de un conjunto de sustancias que en nuestro país es difícil hallar quién las analice. Decimos esto, porque desconocemos si alguien en Argentina tiene los equipos necesarios para buscar tantas diversas sustancias en sangre”, indicaron.

 

Mala Sangre es una reacción natural de todos los que descubrimos que hemos sido engañados, que deseamos saber qué tenemos en el cuerpo y que queremos cambiar el sistema de producción de alimentos”, sostuvo Buján.



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