Los integrantes de la organización ambiental BIOS dieron a conocer los resultados de las muestras de sangre de cinco marplatenses que voluntariamente participaron para determinar si hay rastros de tóxicos o no, en el marco de una campaña denominada “Mala Sangre”.

 

Cabe destacar que, una invitación previa se le había cursado al Intendente y a funcionarios de su gabinete, pero ninguno respondió.

 

Se constató que en todos los casos se detectaron algunas sustancias tóxicas demostrando que los agrotóxicos no “desaparecen” luego de aplicados.

 

La licenciada Silvana Buján, referente de la ong en Mar del Plata, explicó, durante una conferencia de prensa, que algunos agrotóxicos degradan en metabolitos que persisten y terminan en el cuerpo humano.

 

Al plantear un ejemplo indicó que “el DDT no se usa hace años, y sin embargo tenemos en nuestra sangre. Miles de litros de veneno si se evaporan están pasando de la tierra al aire, pero no desaparecen. Podemos afirmar hoy, que hay agrotóxicos en la sangre de los marplatenses“, sentenció.

 

La iniciativa consistió en la extracción de una muestra de sangre para hacer analizada y determinar si hay en ella. Los voluntarios fueron los periodistas Mariana Gerez, Daniel Bertagno, Daniel Temperoni, Pablo Salgado y el folklorista Juan Manuel Chazarreta.

 

A su vez, se realizaron contramuestras de seguridad en el Laboratorio de Investigaciones Médicas, Hospital Universitario San Cecilio, Universidad de Granada, España.

 

Se indicó que es el primer estudio de estas características que se realiza en Argentina.

 

Previo a estos estudios, varios miembros de BIOS habían analizado su sangre y hallaron al menos tres organoclorados (Endosulfán, DDD y Endrín) y piretroides como la Deltametrina.

fumigaciones campos

Estas sustancias que comprobamos que están en el cuerpo, deprimen el sistema inmunitario. Hacen a la persona más sensible a enfermar de muchas patologías. Un organismo malnutrido tiene más probabilidad de enfermar portando estas sustancias en su organismo, que cualquiera de los que hemos chequeado nuestra sangre, pues tenemos la fortuna de comer todos los días”, señaló la licenciada Buján.

 

Por añadidura, la integante de Bios remarcó que “una persona expuesta a agrotóxicos de modo cotidiano, es más proclive a enfermar que aquéllos que no vivimos en los bordes de las ciudades y son expuestos a las derivas de las aspersiones“.

 

Luego de haber constatado esta situación, pidieron que el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, los organismos dependientes y vinculados como el SENASA, apliquen la Recomendación 147/2010 del Defensor del Pueblo de la Nación y de la Auditoría General de la Nación y coloquen Banda Roja (Clase 1) a todos los agrotóxicos hasta tanto no se realicen los estudios toxicológicos de cada uno de los principios activos y de los formulados que se aplican en la producción agrícola, superando la perversa metodología de clasificación que los fabricantes de los químicos supieron imponer, que no son estudios científicos y que contravienen las recomendaciones expresas y taxativas de la Organización Mundial de la Salud.

 

“Solicitamos que asi como se exige una Evaluación de Impacto Ambiental a cualquier actividad productiva, se exija igualmente a la producción agrícola, máxime que usa, transporta y manipula sustancias peligrosas a la vez que contamina con sus efluentes líquidos, sólidos y gaseosos el aire, el suelo el agua y los alimentos que llegan a nuestra mesa. Es una omisión muy seria y peligrosa la que se ha hecho con esta rama de la producción, dejándola exenta de toda evaluación sanitaria“, agregó Buján.

 

También se exigió se separen las aplicaciones (de cualquier banda) de agrotóxicos nuevamente al a menos mil metros de las zonas habitadas, hasta tanto se revise su clasificación, esto y lo anterior, por el Principio precautorio, que establece claramente que si hay una actividad de posible impacto a la salud o al ambiente debe suspenderse hasta que se demuestre su inocuidad.

 

“Estas prácticas agrícolas no son inocuas: nuestra sangre lo acaba de demostrar a través de la ciencia. Nadie puede explicarnos cómo sus químicos peligrosos están hoy en nuestros cuerpos, si supuestamente los usan y aplican sobre los vegetales”, manifestó.

 

Para acceder al informe completo http://www.bios.org.ar/prensa/2013/13-11-05.htm

 



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  1. […] Mar del Plata, el trabajo, una continuación de la campaña “Mala Sangre”, llevó año y medio, ya que no existían en el país los equipos necesarios para realizar estas […]

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