La ciudad de Mar del Plata, donde en los últimos cuatro años se construyeron tres de las diez pistas de skate existentes, se convirtió en un centro nacional de práctica de este deporte, que cada vez convoca a más chicos que se lucen con piruetas y giros.

 

Uno de los lugares más emblemáticos para practicar este deporte es el “Skatepark”, frente a la playa Bristol, una de las pistas más grandes del país con más de 2700 metros cuadrados.

 

También hay pistas en la céntrica Plaza Mitre, en el predio del estadio Mundialista “José M. Minella”, donde está la Asociación Marplatense de Skate (AMS), y en varios barrios periféricos y playas.

 

“Desde hace unos cuatro años se inauguraron tres pistas más en los barrios y en el centro de la ciudad con presupuesto participativo”, contó el responsable de prensa de la Municipalidad de General Puerredón, Marcelo Díaz.

 

“En el 2007 mi papá me compró mi primer skate y desde entonces cuando llego del colegio, no dejo de practicar ya sea en la vereda o en alguna pista cercana a mi casa”, contó Santiago Retenaga de 13 años, mientras sostiene su tabla en “Skatepark”, por donde circulan unos 800 jóvenes por día.

 

Para Santiago se trata de “un deporte que te da mucha adrenalina, será por eso que lo practico todos los días; y los fines de semana aprovecho para ir con un grupo de amigos a las pistas que hay por la ciudad”.

 

“Una de las pruebas más difíciles de realizar es el 360 flip, un giro de 360º con la tabla a una altura considerable. Mi sueño es llegar a ser un ídolo como el argentino Sandro Moral”, dice y cuenta que participó de cinco competencias “donde obtuve puestos importantes”.

 

En la pista de Plaza Mitre, Tomás Crowder de 14 años, contó que fue su papá el que le regaló una tabla hecha por él y “ya no me quise bajar más. Practico unas cuatro horas por día en la calle de mi cuadra, que es una lomada poco transitada, y también en las pistas de la ciudad”.

 

“Mi sueño es llegar a competir internacionalmente y ser reconocido como el mejor skater de esta ciudad. Participé en tres competencias y eso también es una forma de ir perfeccionando la técnica para poder demostrar que con esfuerzo se puede llegar” añadió.

 

Facundo Quiroga, que da clases de skate todos los días en la pista de la Playa Bristol, contó que “la idea de la escuelita surgió no sólo por lo laboral sino como una acción de seguridad para las nuevas generaciones. Acá hay chicos que nunca se subieron a un skate y es bueno que haya un profesor que les explique bien las cosas básicas”.

 

“Aquí explicamos cómo ubicar los pies, como doblar, lo que disminuye que el principiante no sufra frustraciones o lesiones tras una caída” remarcó.

 

Ya son muchos los comercios que se dedican a la venta exclusiva de estos productos en la ciudad, como el de la calle Entre Ríos al 2900.

 

“Los precios varían según la calidad del producto, pero un buen skate está entre los 400 y 800 pesos, sin la lija que se le debe colocar previamente para comenzar a practicar el deporte”, explicó Gustavo al frente del comercio.

 

“Los chicos buscan lo nuevo, lo de moda. Preguntan y luego aparecen con un mayor a comprar no solo el skate sino los accesorios necesarios para evitar golpes mientras realizan algún salto o pirueta complicada”, finalizó.

 

Telam



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