Oriunda de Mar del Plata, María Celeste Reinaudo finalizó sus estudios secundarios en el 2001 en la Escuela de Educación Técnica Nº 2 y, motivada por las actividades de su padre en la Armada Argentina, decidió ingresar a la Escuela de Suboficiales (ESSA) al año siguiente. Dos años más tarde egresó con la especialidad Servicios Hidrográficos, orientación Hidrógrafos.

 

Desde chica supo adaptarse a distintos ambientes por los destinos en los que cumplió servicio su padre marino. “Los relatos de mi papá influyeron en mi decisión de elegir a la Armada Argentina como proyecto de vida. Él es Veterano de Guerra y tiene muchas historias y por la forma en que nos hablaba de la institución siempre sentí admiración”, comentó Celeste, de 29 años.

 

Su especialidad la trasladó al Servicio de Hidrografía Naval dependiente del Ministerio de Defensa, en el que cumple funciones desde el 2004. En su primer año solicitó la capacitación de Buceo de Borda en la Escuela de Submarinos y Buceo en Mar del Plata donde permaneció durante cuatro meses, recibiendo instrucción y cumpliendo las exigencias del mismo.

 

“Fue un desafío que me propuse con la idea de integrar a la mujer en esta actividad. Durante el entrenamiento, que fue bastante estricto, aprendí a inspeccionar el casco de una unidad en operaciones nocturnas y diurnas, a realizar reparaciones subacua, buceo de profundidad y manejar botes con motor fuera de borda, entre otras actividades”, detalló María Celeste, orgullosa de haber finalizado con éxito su objetivo y ser la primera en realizar el curso.

 

Al concluir la capacitación en Mar del Plata regresó a su destino, el Servicio de Hidrografía, donde comenzó a incorporar los primeros conocimientos de su especialidad.

 

Su orientación y experiencia le dieron la responsabilidad de cumplir guardias de Seguridad Náutica que implican mantener –a través de cartas y publicaciones náuticas, radioavisos náuticos y avisos a los navegantes– los sistemas de ayuda a la navegación sobre el litoral marítimo, la Hidrovía y la Antártida. También controlar y supervisar la información náutica que se edita.

 

“Nosotros somos el centro coordinador número 6 que abarca Uruguay y Argentina. Todo está dividido en Navareas (del inglés Navigation Area) que es el sistema con el que se hace la difusión de radioavisos para la seguridad náutica. Desde este centro se recibe información y se difunden las novedades que van surgiendo en la costa atlántica y en los ríos. Es toda una responsabilidad y se debe prestar mucha atención; al mismo tiempo, es una satisfacción desde lo profesional y personal”, explicó la cabo principal Reinaudo.

 

En el 2009 realizó un curso de guardavida, “lo hice en el Sindicato de Guardavidas en Devoto como una forma de complementar y continuar algo similar a la capacitación de buzo de borda. Hasta el momento ejercí en piletas y es una experiencia más en mi vida”.

 

Sus padres, quienes residen en su Mar del Plata natal, aún conservan la esperanza de que Celeste retorne en algún momento, sin embargo ella considera que por su edad y jerarquía le quedan varios desafíos por cumplir. “Ahora me gustaría tener la oportunidad de embarcar”, dijo.

 

Hoy siente gran satisfacción de sus logros en estos 10 años de servicio aunque siempre recordará lo difícil que fue en sus comienzos. “El sostén familiar y el apoyo de mis amigos ha sido invalorable, no hubiese logrado mis metas ni transitado este proyecto de vida sin ellos”, concluyó la pionera marplatense.

 

Fuente: www.gacetamarinera.com.ar



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